En el Altiplano Norte y central del Departamento de La Paz no existen mecanismos que permitan la transferencia del riesgo agrícola o garanticen al menos la reposición de los costos de producción en años de pérdida, lo que constituye una limitación al desarrollo y desincentiva la inversión agrícola, dadas las condiciones de elevado riesgo agro meteorológico.
En respuesta a estos problemas, la Fundación PROFIN, el Programa de Suka Kollus (PROSUKO) y la Unión de Asociaciones Productivas del Altiplano (UNAPA) formaron una alianza estratégica para llevar a cabo el proyecto “El seguro como instrumento financiero para la gestión del riesgo en la producción agrícola”, como parte del Programa de Reducción de Riesgos de Desastres (PRRD) de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
El objetivo general del proyecto es fortalecer los conocimientos tradicionales de los productores de la zona y facilitarles nuevas herramientas y técnicas financieras y no financieras de prevención y mitigación de riesgos agrícolas para encontrarse mejor preparados ante cualquier siniestro. Entre los objetivos específicos se busca mejorar la gestión de riesgos climáticos y en caso de siniestro contar con un respaldo financiero que sería una especie de seguro a los costos de producción. Ese respaldo financiero se tradujo en la creación del Fondo de Mitigación de Riesgo Agrícola (FMRA) que brinda un servicio financiero integral, diseñado para la prevención y mitigación de riesgos en la producción agrícola del Altiplano Norte y Central.
El FMRA se creó con los aportes de la UNAPA y de la Fundación PROFIN, esta última, entidad responsable de la administración del fondo. Los ingresos del fondo son generados por los intereses de un depósito a plazo fijo aperturado para el efecto y por las cuotas de “aseguramiento” que pagan los clientes del FMRA. Los ingresos son destinados para el pago de las indemnizaciones y parte de los costos administra-tivos, el saldo se destina a capitalizar el FMRA.
La metodología del FMRA se basa en parcelas testigo en zonas geográficamente
homogéneas (régimen de temperatura, precipitación, humedad y tipo de suelos), para que
lo acontecido en aquellas sea representativo de lo que pueda ocurrir en las otras parcelas.
Las parcelas testigo serán cultivadas con las mejores prácticas conocidas e introducidas por los Yapuchiris (productores destacados en la comunidad por su amplio conocimiento productivo) los que a su vez, brindan asistencia técnica a los productores que deseen asegurar su producción agrícola. De ese modo se garantiza que todos tengan la oportunidad de trabajar en condiciones similares y por tanto, los resultados productivos puedan ser comparables.
Si acaso ocurre un fenómeno climatológico (sequía, exceso de lluvias, granizada y helada), el Yapuchiri testigo realiza prácticas de mitigación que también transmite a los demás productores, quienes están obligados a introducirlas, porque de lo contrario, corren el riesgo de que los daños a sus parcelas sean mayores. Durante el ciclo productivo, el Yapuchiri perito hace un seguimiento a las actividades del Yapuchiri testigo para asegurar que cumple con sus deberes. Asimismo, en caso de siniestro, el Yapuchiri testigo llama al Yapuchiri perito para hacer un peritaje documentado, información necesaria para un monitoreo completo.
Posteriormente, el Yapuchiri testigo con el apoyo de los productores realiza la cosecha en la parcela testigo en presencia de los dirigentes de la Asociación Comunal y de un Notario de Fe Pública, quienes levantan un acta sobre el rendimiento de la parcela. El parámetro que se utiliza para definir si existió siniestro o no y consensuado con los productores, es la producción promedio obtenida en los últimos 5 años, de manera tal que si la producción obtenida en la parcela testigo es menor a ese parámetro, entonces se paga indemnizaciones a los productores. Si la cosecha de la parcela testigo es mayor no se otorgan indemnizaciones, independientemente de los rendimientos reales de los productores, pues se asume que con el uso de las buenas prácticas en la gestión del riesgo agrícola era posible obtener una buena cosecha. Es necesario aclarar que las indemnizaciones cubren parte de los costos de producción lo cual facilitará la siembra en el siguiente ciclo agrícola.
Los resultados a la finalización de la segunda prueba piloto (gestión 2007-2008) se resumen en:
El principal elemento innovador del FMRA es su enfoque integral, dado que el mismo está orientado a mejorar toda una cultura de prevención y mitigación de riesgos, contribuyendo al buen funcionamiento del mecanismo. El FMRA no solamente brinda un instrumento financiero, también se caracteriza por otorgar incentivos inteligentes para mejorar el manejo de riesgos productivos.
La demanda de los productores agrícolas por mecanismos de seguro agrícola es elevada. Si bien el modelo del FMRA no es un seguro en sí mismo, brinda una alternativa de aseguramiento para los pequeños productores que no tienen acceso a mecanismos financieros de transferencia de riesgos productivos. En ese marco, la Fundación PROFIN se encuentra actualmente en proceso de replicabilidad del modelo en otras zonas ecológicas del país y con otros cultivos.